Nuestra Corte de los milagros

julio 5, 2008 | 1 Comentario

Solana, El entierro de la sardina (1912). Colección particular. Actualidad española y americana de los pillos, bulderos, traficantes, paletos y caudillos con talante carismático del Ruedo Ibérico y su Corte de los milagros: ruedo, corte y casa de citas filantrópicas.

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[ .. ] En aquellos saraos se ataron muchos negocios inconfesables y se decidieron muchas ejecuciones sumarísimas de rivales arrojados sin apelación a las jaurías callejeras, siempre ávidas de nuevas crucifixiones y linchamientos públicos. Pero la floreciente prensa de referencia solo parecía fascinada por las lucecillas y candilejas de los bailes de carnaval de la temporada, por donde desfilaban los personajes mejor maquillados, ataviados con sus chorreras de gala.

Causaba sensación la llegada motorizada del comandante Lucas, filántropo militarista, consagrado a la redención, por la fuerza de las armas, de unas tribus de indios mesoamericanos que no habían reclamado tanto honor, condenados a la baja condición de comparsas de una ambición personal, jaleada hasta el paroxismo por los periódicos controlados por el grupo financiero del anfitrión. La prensa filantrópica glosaba sin pudor el maridaje de la inteligencia, el dinero sin patria y aquel hijo de una familia muy acomodada, autoproclamado comandante en jefe de una insurrección de espectros, que llegaba a Los Molinos, en lo más alto de la angustiosa canícula, disfrazado con su pasamontañas, su antifaz, su gorra estrellada, su pipa, sus correajes, sus medallas, sus teléfonos móviles, sus cananas terciadas, sus botas lustradas y sus marciales discursos de salón, distribuyendo estampitas y bendiciones entre las señoronas, beatas y fanáticos que se acercaban para tocar la pipa del redentor, siempre dispuesto a compartir la buena nueva de su imprevisible palabra con quienes le limpiasen las botas y le dorasen la píldora. [ALLEGRO SUICIDA. 5. La corte de los milagros. Una primavera atroz].

Anales de Caína.
Caína y su Corte de los milagros.

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La génesis del Ruedo Ibérico.
Cuadrante, revista de estudios valleinclanescos.
El Pasajero, revista de estudios sobre Ramón del Valle-Inclán.


Comentarios

1 Comentario

  1. Zapatero, ETA y el caudillo tropical, en Madrid | Una temporada en el infierno, octubre 14, 2010 - 7:47 am
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    […] Se olvida hoy que, en definitiva, Zapatero, como tantos otros personajes emblemáticos de nuestro Ruedo Ibérico, mamó su respeto meapilista por el matonismo tropical en Los Molinos, la finca de un famoso empresario filántropo, donde las élites madrileñas celebraban el maridaje de la inteligencia, el progreso, el periodismo, la cultura, la edición y la propaganda del caudillismo tropical llegado de las Américas… Causaba sensación la llegada motorizada del comandante Lucas, filántropo militarista, consagrado a la redención, por la fuerza de las armas, de unas tribus de indios mesoamericanos que no habían reclamado tanto honor, condenados a la baja condición de comparsas de una ambición personal, jaleada hasta el paroxismo por los periódicos controlados por el grupo financiero del anfitrión. La prensa filantrópica glosaba sin pudor el maridaje de la inteligencia, el dinero sin patria y aquel hijo de una familia muy acomodada, autoproclamado comandante en jefe de una insurrección de espectros, que llegaba a Los Molinos, en lo más alto de la angustiosa canícula, disfrazado con su pasamontañas, su antifaz, su gorra estrellada, su pipa, sus correajes, sus medallas, sus teléfonos móviles, sus cananas terciadas, sus botas lustradas y sus marciales discursos de salón, distribuyendo estampitas y bendiciones entre las señoronas, beatas y fanáticos que se acercaban para tocar la pipa del redentor, siempre dispuesto a compartir la buena nueva de su imprevisible palabra con quienes le limpiasen las botas y le dorasen la píldora… Nuestra Corte de los milagros. […]

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